El Arma Financiera Más Poderosa de EE.UU.
Imagina una herramienta tan poderosa que puede congelar las
cuentas bancarias de un presidente, hacer que un club de fútbol famoso quede
aislado financieramente, o convertir a un empresario exitoso en un paria
internacional de la noche a la mañana. Tu tarjeta de crédito es rechazada. En
cuestión de horas, tu vida financiera, tu reputación y tu negocio se evaporan.
No hay una orden de captura en tu contra. Pero tu nombre apareció en el listado.
No es ciencia ficción. Es la realidad de la llamada
"Lista Clinton". Pero contrario a lo que muchos creen, no es una
lista arbitraria. Su nombre oficial es "Specially Designated Narcotics
Traffickers " (SDNT), y es administrada por la Oficina de Control de
Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos.
Y está, es una realidad para miles de personas y empresas en
el mundo. Bienvenidos a la historia de la herramienta de política exterior más
letal y silenciosa de los Estados Unidos: la llamada "Lista Clinton".
Su creación no fue un accidente. Fue la respuesta calculada
a una crisis que amenazaba con desestabilizar a toda una región. Para
entenderla, debemos viajar en el tiempo a los violentos años 90 en Colombia......
Los cárteles de la droga, especialmente el Cártel de Cali o
los "caballeros de Cali", como se les conocía, habían comprado
bancos, empresas químicas, laboratorios farmacéuticos, cadenas de droguerías y
hasta equipos de fútbol. Lavaban miles de millones de dólares a través de un
sistema tan complejo que resultaba casi imposible de rastrear. Tenían a su
servicio a los mejores abogados, contadores y financieros. Incluso habían
corrompido las instituciones desde adentro.
Para Estados Unidos, esto no era solo un problema de drogas
en las calles. Era una amenaza directa a su seguridad nacional. El 21 de
octubre de 1995, el presidente Bill Clinton firmó la Orden Ejecutiva 12978.
Este documento, de apenas unas páginas, declaraba a los cárteles de la droga
colombianos como una "amenaza nacional extraordinaria" para Estados
Unidos.
La estrategia era brillante y novedosa: Cambió las reglas del juego para siempre. En lugar de perseguir a los narcos en las montañas de Colombia, los perseguirían en los pasillos de Wall Street.
Los primeros en la lista fueron los cuatro jefes del Cártel de Cali: los hermanos Gilberto y Miguel Rodríguez Orejuela, José Santacruz Londoño y Helmer Herrera Buitrago. Al día siguiente, se congelaron todos sus activos bajo jurisdicción estadounidense y se prohibió a cualquier ciudadano o empresa de EE.UU. hacer negocios con ellos. Era un bloqueo económico total.
De una Orden a una Ley Global
El "experimento" colombiano fue tan efectivo, que
en 1999 el Congreso de Estados Unidos aprobó la "Ley Kingpin" (la Ley
de Capos de la Droga). Esta ley expandió el poder de la OFAC a nivel global,
para perseguir narcotraficantes en México, Perú, Asia, África y Europa.
Pero la verdadera evolución llegó cuando Washington se dio
cuenta de que esta arma servía para mucho más que el narcotráfico.
En 2003, el presidente George W. Bush usó la Ley Kingpin
para dar un golpe maestro: designó a las FARC-EP y a las AUC como
organizaciones narcotraficantes. Fue un movimiento brillante. Transformó una
herramienta contra el crimen organizado en un instrumento de guerra. Ahora,
podían atacar financieramente a las guerrillas y a los paramilitares, cortando
su flujo de dinero.
Este precedente abrió la puerta a sancionar a gobiernos enteros. En 2008, sancionaron a tres oficiales venezolanos de alto rango por ayudar a las FARC. Y luego, en 2017 el Departamento del Tesoro designó al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, como un narcotraficante especialmente designado, acusándolo de liderar el "Cártel de los Soles". Sin embargo, este dictador fue incluido realmente en la lista, en el programa denominado: VENEZUELA; IRAN-CON-ARMS-EO.
Los Cuatro pecados capitales
Pero, ¿Qué tienes que hacer para que te incluyan en esta
lista? No es un proceso arbitrario. Es meticuloso, frío y burocrático. Agencias
de inteligencia como el FBI, la DEA y la CIA recopilan información. Esta
evidencia se envía a los analistas de la OFAC y al Departamento del Tesoro,
donde toman la decisión final.
Los motivos para entrar son claros:
- Ser el Cerebro: Líderes y operadores clave del tráfico internacional de narcóticos.
- Ser el Facilitador: Abogados, contadores, ingenieros o químicos que presten cualquier tipo de servicios a estas organizaciones.
- Ser la Fachada: Empresas que sean propiedad o estén controladas por alguien ya sancionado en la lista.
- Ser el Testaferro: Actuar en nombre de una persona designada. Firmar un contrato, comprar una propiedad o abrir una cuenta bancaria por instrucciones de un socio sancionado puede ser tu boleto a la lista.
El Bloqueo económico
Ser asignado en esta lista es como recibir un disparo financiero. Las consecuencias son inmediatas y devastadoras:
- Tus activos en EE.UU. se congelan al instante: Cuentas bancarias, propiedades, inversiones, cualquier propiedad, cualquier operación financiera… todo queda congelado.
- Ningún estadounidense puede hacer negocios contigo: Es en cuestión una prohibición Total con EE. UU, se prohíbe cualquier transacción comercial o financiera.
- Efecto Dominó Global: Te conviertes en un paria financiero global, bancos de todo el mundo, por miedo a las represalias de EE.UU., te cierran las puertas. Pierdes el "privilegio de usar el dólar".
- Tu Reputación se destruye: El daño colateral es inmenso. Apareces en los medios como un narcotraficante o un lavador de activos. Tus socios huyen, tus clientes te abandonan.
- Pierdes tu visa estadounidense: Viajar a EE.UU. se vuelve un “sueño” lejano.
Casos emblemáticos – Del fútbol a los presidentes
La lista no discrimina. Ha incluido desde los criminales más
buscados hasta figuras que nadie se imaginaba.
Uno de los casos más impactantes en Colombia fue la
inclusión, en junio de 1999, del club de fútbol América de Cali. ¿La razón?
Algunos de sus accionistas históricos, desde los años 80, eran miembros de la
cúpula del Cártel de Cali. El club quedó paralizado, no podía comprar
jugadores, pagar transferencias ni realizar transacciones internacionales. Fue
una lección para el mundo.
Pero el alcance es global. La designación de Nicolás Maduro
en 2017 fue un terremoto geopolítico. Fue la primera vez que sancionaban a un
jefe de estado en ejercicio bajo la Ley Kingpin.
Y no es el único. Aunque bajo otros programas de sanciones
de la OFAC, figuras como Vladimir Putin (por la invasión a Ucrania), Bashar
al-Assad (por crímenes de guerra en Siria) y Kim Jong-un (por el programa
nuclear de Corea del Norte) también están en esta lista, en programas específicos.
En Colombia, las cifras son abrumadoras. Para 2025, se
encuentran 370 nombres en esta lista entre personas y empresas colombianas,
muchas vinculadas a grupos como el Clan del Golfo y La Oficina de Envigado.
Desde 1995, se estima que más de mil personas y 600 empresas colombianas han
pasado por este bloqueo financiero.
El cumplimiento y la casi imposible salida
Pero, ¿Qué pasa si un banco hace negocios con un sancionado,
quienes están obligados a acatar la lista?
En la práctica, todos están obligados a acatar esta lista. Si
un banco o empresa en cualquier parte del mundo le presta servicios o comercia
con un sancionado se arriesga a que la OFAC le imponga una multa millonaria o,
peor aún, a que le corten su acceso al sistema bancario estadounidense.
Y qué ocurre cuando alguien quiere salir, ¿Se puede salir de
la lista? Sí, pero es un camino tormentoso, caro y que puede tomar varios años.
Se debe presentar una petición a la OFAC, demostrando con
pruebas contundentes que no cumples con los criterios de inclusión. A veces,
esto requiere reuniones con oficiales de la OFAC en la embajada de EE.UU. Si
eso falla, la única opción es demandar a la propia OFAC en una corte federal
estadounidense, una batalla legal titánica y de resultado incierto.
El América de Cali, un equipo de futbol colombiano, es un
ejemplo de esperanza. Tras años de lucha, de demostrar un cambio radical en su
propiedad y gobierno corporativo, logró ser removido de la lista. Pero es una
de las pocas excepciones.
Conclusión: La lista es un arma de doble filo
La llamada Lista Clinton es la materialización de un nuevo
tipo de guerra: la guerra financiera. Es un arma de precisión que puede
desarticular organizaciones criminales sin disparar una sola bala, pero cuyo
poder es tan absoluto que puede generar terribles daños colaterales.
Es un instrumento de doble filo. Por un lado, ha sido
increíblemente efectiva para combatir el narcotráfico y presionar a actores
malignos a nivel global. Por otro, su naturaleza unilateral y el difícil
proceso de apelación plantean serias cuestiones sobre la justicia y la
soberanía de las naciones.
En un mundo donde el dinero es digital y las fronteras son
porosas, esta lista nos recuerda una verdad incómoda: quien controla el sistema
financiero global, controla, en gran medida, las reglas del juego.
¿Crees que el poder de esta lista es justificado o es una
forma de imperialismo financiero? La respuesta, quizás, depende de en qué lado
de la lista te toque estar.
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