Bienvenidos al fascinante mundo del negocio detrás de las carreras y las maratones.
Imagina: a miles de personas corriendo por calles cerradas, algunos
con música, entre aplausos, y un ambiente deportivo y de superación. Sin
embargo, más allá de la adrenalina que genera este evento, existe un ecosistema
económico que mueve miles de millones de dólares al año. Hoy, exploraremos
cinco etapas, que responden a las siguientes preguntas sobre las carreras, ¿Cómo
se genera dinero con estos eventos?, ¿Cuánto cuesta organizarlos?, ¿Cuál es su
impacto en la sociedad?, ¿Son rentables las carreras? y ¿Qué depara el futuro para
las carreras?
Pero, antes de empezar, me gustaría saber ¿A cuántos de
estos eventos deportivos asististe en el último año? O si por el contrario
nunca has salido a correr, sería interesante saber si estoy llegando al público
objetivo con cada uno de los videos que hago.
En primer lugar, es importante entender los fundamentos
del negocio y como empezaron.
Así que, ¿de dónde sale este negocio de las maratones?
Bueno, todo empezó en la antigua Grecia, con la leyenda de un soldado que
corrió alrededor de 40 kilómetros hasta Atenas para anunciar con un grito la
palabra “victoria”. Sin embargo, esto es solo el nacimiento de la prueba, ya
que las maratones modernas nacieron en 1896, con los primeros Juegos Olímpicos.
Al principio, eran eventos pequeños, para atletas de élite. No obstante, en los
años 70 y 80, las maratones se glorificaron como algo para todos: en esencia, gente
común queriendo probar sus límites.
Actualmente, el sector de las carreras y maratones es una
industria global, valorada en más de 1.700 millones de dólares, solo en los eventos
principales, y se espera que crezca a 2.800 millones para 2032. Pero, ¿Por qué mueven
tanto dinero? La respuesta es simple, porque no es solo correr; este negocio involucra
turismo, salud y comunidad. En Estados Unidos, por ejemplo, se registran hasta 25
millones de inscripciones al año en eventos de resistencia, consolidando el
crecimiento de este sector post pandemia. De este total, las mujeres
representan el 53% de los participantes, y los jóvenes de entre 18 y 29 años
están aumentando su presencia. Esto responde a otra pregunta común, en donde el
running y las carreras se presentan como espacios inclusivos, que atraen familias
y principiantes.
El impacto social es enorme: promueve la actividad física en
una era de sedentarismo, reduciendo problemas de salud como obesidad y estrés.
Pero, ¿Cómo se mantiene económicamente? Eso nos lleva a la siguiente etapa.
¿Cómo se genera el dinero? – ¿De dónde vienen los
ingresos?
¿Cómo hacen dinero las maratones? No es magia; de hecho, es
un modelo inteligente con varias fuentes de ingresos. La principal son las
tarifas de inscripción. Por ejemplo, en una maratón grande como la de Nueva
York, cada inscripción cuesta entre 255 y 315 dólares. Y con 50.000 corredores,
eso suma de mínimo 12 millones de dólares solo en entradas. Pero no para ahí:
los patrocinios son clave. Se estima que empresas como Tata Services y New
Balance pagan hasta 40 millones de dólares al año por poner sus nombres en el
evento.
Otra fuente importante es la caridad. Muchos corredores
entran a través de programas de recaudación de fondos. Solo en Nueva York, se
destinan plazas a organizaciones benéficas que recaudan aproximadamente 50
millones de dólares para organizaciones sin fines de lucro. Además, hay ventas
de mercancía: camisetas y accesorios que los participantes adoran llevar como
trofeos. Y no olvidemos los derechos de transmisión y apps de running, que
valen cientos de millones.
Este flujo de dinero tiene un impacto social muy positivo:
parte del dinero va a causas como educación y salud, y el impacto en la zona de
influencia de la carrera es multimillonario. Pero, ¿todo esto cubre los gastos?
¿Cuáles son los costos reales detrás de la meta? y ¿Qué
se necesita para organizar un evento de esta magnitud?
Hemos visto cómo entra el dinero, pero una duda frecuente
es: ¿Cuánto cuesta armar una maratón? Para estos eventos los organizadores
gastan meses en logística. Por ejemplo, se deben pedir permisos a la ciudad y
en algunas ocasiones pueden costar cientos de miles. Luego, la seguridad es un
aspecto de vital importancia: seguridad privada, policías, ambulancias y
equipos médicos suman millones en cualquier evento de resistencia.
Al mismo tiempo es necesario agregar a la cuenta de costos
las estaciones de hidratación, baños portátiles, chips de cronometraje, zonas
de recuperación y premios. Se estima que un maratón grande como el de la ciudad
de Nueva York gasta hasta 111 millones en total. Para carreras pequeñas, es más
caro por persona y sin descuentos por volumen. Finalmente, no olvidemos el
personal: aunque muchos ayudan de manera voluntaria, hay que pagar a miles de
personas para completar el staff del evento.
Si bien la colaboración comunitaria es enorme, con la
llegada de cientos de voluntarios que trabajan junto a locales, las maratones generan
ciertos debates y esto nos conecta con los impactos reales en la sociedad.
Surgiendo así el siguiente interrogante: ¿De qué manera
se beneficia a las comunidades con estos eventos?
¿Qué gana la sociedad con esto? El impacto económico como ya
hemos comprobado es impresionante. Se estima que los 50 maratones más
importantes del mundo generan 5.200 millones de dólares al año en efectos
locales, como turismo y empleo. Tomemos Nueva York como ejemplo: durante el
evento los participantes gastaron cerca de 425 millones de dólares solo en
gastos de hoteles y restaurantes. Otros mercados impulsados por estos eventos
son las marcas relacionadas con equipamiento de running, desde viseras y gafas
deportivas, hasta calzado de última tecnología.
Más allá de los números, las carreras fomentan la salud
pública: y es que, con más gente corriendo, puede llegar a bajar el riesgo de
enfermedades cardiacas. Socialmente, es inclusivo: por ejemplo, el Trail
running crece por su enfoque en naturaleza y soledad, y se realizan eventos en
países emergentes de África, Asía y América del Sur.
Finalmente, es importante entender los desafíos y
horizontes de esta industria ¿Hacia dónde va este negocio?
¿Cuáles son los retos y qué se espera a futuro? El sector
crece rápidamente, con innovaciones como entrenamientos impulsados por la IA y las
carreras virtuales. Pero esta industria enfrenta fuertes críticas: como exclusividad
en algunos casos, cantidades exorbitantes de basura al finalizar los eventos y
costos públicos vs. Grandes ganancias privadas.
El futuro para la industria de las carreras parece sostenible.
Algunas proyecciones indican que el mercado motivacional del fitness impulsado
por mujeres y jóvenes, podría llegar a generar más de 11 mil millones de
dólares en los próximos años. Socialmente, los eventos deportivos podrían
ayudar a combatir la inactividad global y el sedentarismo, pero el mercado
anuncia que se necesita equilibrar las ganancias con la equidad ambiental y la accesibilidad
a los eventos.
En resumen, el negocio de las maratones es una carrera de
resistencia: genera riqueza, une comunidades y promueve la salud, pero debe
superar obstáculos para generar impactos positivos duraderos.
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