La Guerra entre Ucrania y Rusia

RESUMEN del Conflicto entre Rusia y Ucrania


Viajemos hasta las frías estepas de Europa Oriental, donde las fronteras se han redibujado con sangre a lo largo de los siglos, es aquí donde se desarrolla uno de los conflictos más prolongados y devastadores del siglo XXI.

La guerra entre Rusia y Ucrania no es un estallido repentino, es el resultado de conflictos y tensiones acumuladas desde el colapso de la Unión Soviética.

Este relato desentraña capas de historia, geopolítica y tragedia, identificando desde los orígenes hasta los eventos más recientes. Sin juicios personales o inclinaciones políticas, simplemente hechos verificados, para entender cómo estos dos vecinos se convirtieron en enemigos.

Ucrania emerge como una nación independiente en 1991, siendo en su momento el tercer país con mayor arsenal nuclear. Tres años después, Ucrania entregaría sus armas nucleares y aseguraría su neutralidad futura a cambio de que Rusia, Estados Unidos y el Reino Unido garantizaran su soberanía, todo esto bajo el Memorando de Budapest.

Sin embargo, las semillas del conflicto ya estaban plantadas. La conexión entre rusos y ucranianos es histórica: lazos lingüísticos, religiosos y étnicos. Y estos han servido a Vladimir Putin, actual presidente de Rusia, como una excusa para afirmar que son un solo pueblo.

Para finales de 2013, la chispa que dio origen al conflicto actual, se encendió. El expresidente ucraniano alineado con las políticas rusas, suspendió un acuerdo de asociación con la Unión Europea. Como respuesta a este acto político, miles de manifestantes salieron a las calles a exigir la integración europea y el fin de la corrupción en su país. Estos eventos escalaron en actos de violencia y dejaron centenares de muertos a comienzos del 2014. Finalmente, estas protestas culminaron dando como resultado la instauración de un nuevo gobierno en Ucrania.

Rusia por su parte, interpretó estos acontecimientos como una amenaza de occidente a su influencia en la región, decidiendo así, invadir y anexar Crimea como parte de sus territorios, en marzo de 2014. Siendo un acto que no fue reconocido internacionalmente pero que marcó el inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania.   

Mientras esto ocurría estallaban revueltas separatistas en otras regiones de Ucrania, lideradas por figuras prorrusas, en donde fueron tomados edificios gubernamentales y se auto proclamaron como las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk. De 2014 a 2015, el conflicto en estas regiones se convirtió en una guerra abierta de trincheras. Dejando miles de muertos entre milicias y civiles, acuerdos firmados, pero jamás implementados y al menos 29 treguas que se rompieron rápidamente.

Desde el 2016 y hasta el 2021, los conflictos en la región, bajaron su intensidad y se transformaron en un conflicto asimétrico en donde los ataques políticos, económicos, informáticos y militares eran prolongados, pero sin grandes resultados. Durante este tiempo Ucrania abandonó su estatus de neutralidad y solicito unirse a la OTAN y la Unión Europea. Rusia por su parte, expresó su descontento citando que Ucrania violaba el acuerdo político logrado en el Memorando de Budapest.

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A continuación, el conflicto asimétrico concluyó el 24 de febrero de 2022, día en el que Rusia lanzó su ataque, una operación militar de invasión a gran escala desde múltiples frentes. Bajo la premisa de desnazificar y desmilitarizar Ucrania, alegando genocidio en la región del Donbás.

La respuesta ante esta arremetida rusa, fue la resistencia y tenacidad ucraniana que hasta la fecha sorprende al mundo. Civiles, soldados y mercenarios bajo el nombre de Legión Extranjera Ucraniana han defendido las fronteras, pero, pese a este esfuerzo algunas regiones ya han sido anexadas por Rusia, aunque estas no sean reconocidas por la comunidad internacional.

Durante el 2023 la guerra entro en una fase de estancamiento. En donde se han documentado contraofensivas ucranianas que recuperaron parte de los territorios, decenas de miles de bajas, motines en las unidades de combate de mercenarios rusos, accidentes sospechosos y bloqueos en el Mar Negro que han elevado los precios de los granos a nivel mundial.

Para el 2024 la guerra experimento escaladas tecnológicas y alianzas inesperadas. Ucrania logró incursionar en territorio ruso y obligó a Rusia a redirigir sus tropas para defender la zona invadida, Corea del Norte envío tropas para apoyar a los rusos en esta región invadida, y los drones y misiles de alta tecnología iluminaron los cielos oscuros entre las fronteras de Rusia y Ucrania. Y todo esto ocurrió mientras el miedo se apoderaba de la región y del mundo por las persistentes amenazas nucleares de Vladímir Putin.

Finalmente, llegamos al 2025, y este ha sido un año de desgaste implacable. Rusia reporta ganancias territoriales, avanzando centímetro a centímetro en regiones de Ucrania. Las amenazas nucleares por parte del presidente ruso son constantes alimentadas sobre los reclamos históricos. Ucrania contraataca lanzando drones contra refinerías, y activos rusos en el Mar Caspio. Las fuerzas norcoreanas han ayudado a Rusia a recuperar las partes invadidas por Ucrania.

Para despedir el 2025, Rusia lanzó uno de sus ataques más masivos cientos de misiles y drones sobre Kiev, dejando un muerto, más de 20 heridos y un tercio de la ciudad sin electricidad. Ucrania respondió con drones contra Moscú y un incendio en una terminal petrolera.

Hasta el momento, Rusia ocupa aproximadamente el 19% de Ucrania, incluyendo Crimea y partes del Donbás, mientras que Ucrania mantiene enclaves en Kursk y resiste, pero cede lentamente centímetros de su territorio. En una guerra que no parece que llegue a su fin y en donde diariamente se pierden vidas rusas, ucranianas y del resto del mundo.

Las bajas son un reflejo de esta guerra en donde se estima que: más de 1.000.000 de militares se encuentran heridos o están muertos; más de 50.000 civiles han sido heridos o han muerto; y más de 7 millones de personas han abandonado sus hogares.

Sin embargo, aquellos que no se ven afectados por esta guerra se regocijan en las ganancias de la muerte. Bielorrusia funciona como base, China abastece de tecnología, Corea del Norte despliega sus tropas, Estados Unidos envía miles de millones a Ucrania, Europa se remilitariza, el G7 aplica sanciones, Irán vende misiles, India pone a disposición su mano de obra con los drones, la OTAN proporciona armas, la ONU condena a Rusia, Rusia se endeuda con quienes puede, y finalmente la Unión Europea asigna prestamos multimillonarios.

Este conflicto, es sin dudas el más grande en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Sin resolución próxima y evidenciando como las ambiciones de unos chocan con las aspiraciones de otros, dejando marcado a un continente por el miedo y la incertidumbre, de una escalada que podría expulsar energía nuclear. Mientras las negociaciones tambalean entre Rusia, Ucrania y ahora Estados Unidos que se suma a la ecuación, el mundo observa, esperando que las palabras prevalezcan sobre las armas.

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