Si estás aquí, es probable que te interese saber cómo funcionan estos ajustes en diferentes países y qué impacto tienen en la economía diaria. Vamos a explicarlo de manera sencilla. Para que cualquiera lo entienda, incluso si no eres un experto en economía. Usaremos ejemplos cotidianos y responderemos preguntas frecuentes, "¿cuántos países suben el salario mínimo al final del año?" o "¿si la subida del salario mínimo afecta los precios en las tiendas?". Pero antes de empezar, te invito a comentar ¿Cuánto crees que va a aumentar el salario mínimo en tu país? y ¿Cuánto te gustaría ganar el próximo año por tu trabajo?, Finalmente, si te interesa una breve comparativa con países asiáticos quédate hasta el final del video podrías llevarte una pequeña sorpresa.
Para empezar: ¿Cuántos países de habla hispana suelen aumentar su salario mínimo al finalizar el año? Basándonos en datos de la Organización Internacional del Trabajo (la OIT) y anuncios gubernamentales de diferentes países hasta diciembre de 2025, al menos 14 naciones hispanohablantes lo hacen. Estos incluyen Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, Guatemala, Honduras, México, Panamá, España, Uruguay y Venezuela. Imagina que el salario mínimo es como el sueldo base para los trabajos formales y que nadie puede pagar por debajo de este; es una protección para los trabajadores de bajos ingresos. En estos países, los anuncios suelen llegar en noviembre o diciembre, y los cambios entran en vigor en enero del siguiente año. Pero, ¿Por qué al final del año? se plantea de esta manera para que la subida del salario se alinee con los presupuestos anuales del gobierno. Revisan la inflación y realizan el ajuste para que el año siguiente el dinero rinda más.
Pero, este incremento no solo pasa en países hispanohablantes. En naciones como Estados Unidos, Reino Unido, Irlanda, Canadá, Australia y Nueva Zelanda, también hay ajustes anuales, pero no siempre al final del año. Por ejemplo, en EE.UU., unos 19 estados lo suben en enero, aunque no hay un aumento federal obligatorio. En el Reino Unido se anuncia en noviembre, pero se aplica en abril; y en Australia suele hacerse el ajuste en julio. La diferencia es que, en los hispanohablantes, como México o Colombia, usan comisiones con gobiernos, sindicatos y representantes de los empleadores para negociar, lo que hace que el proceso se concentre a fin de año.
Ahora, hablemos de los impactos económicos, una pregunta frecuente es: ¿Si el aumento del salario mínimo causa desempleo? Y Este es un tema muy debatido. La teoría clásica en economía dice que, si subes el sueldo base, las empresas pagan más y podrían despedir gente para ahorrar. Pero los datos reales de estudios realizados por organismos como el Banco Mundial y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, la OCDE, muestran que el efecto en la reducción de empleo es insignificante o incluso nulo en la mayoría de los casos. Por ejemplo, en México, aumentos del salario mínimo entre 2018 y 2023 no redujeron mucho el empleo, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo. Pero ¿esto Qué significa? Imagina una goma elástica: si estiras el salario un 10%, el empleo o el ancho de la goma podría "encogerse" un punto 16% o simplemente no encogerse nada, dependiendo del país, como muestran los estudios del Banco Mundial y la OCDE. En EE.UU. o Reino Unido, tras subidas moderadas en el salario, el desempleo no sube mucho porque las empresas ajustan precios o mejoran la eficiencia, como usar máquinas o capacitar mejor al personal.
Sin embargo, ¿Suben los precios por estos aumentos? La respuesta es que sí, pero no demasiado y te voy a explicar por qué. La teoría demuestra que un alza del 10% en el salario mínimo eleva los precios generales hasta un 0.4%, y esta alza se evidencia mucho más en los alimentos, hasta un 4%. Piensa en una cafetería: si pagan más a los empleados, podrían subir el café 10 centavos, pero no tanto como para causar inflación descontrolada, esto sucede en economías estables, con grandes índices de formalidad. En Hungría o EE.UU., los estudios confirman que el impacto es temporal y que no genera una espiral de precios altos. En Latinoamérica, con mucho empleo informal, el efecto en precios es aún menor porque no todos los trabajadores están cubiertos, es decir que no a todos se les incrementa su salario en la misma medida.
Pero, incrementar el salario mínimo, ¿ayuda a reducir la pobreza? La respuesta es que sí, pero de forma modesta, sobre todo en familias con trabajos formales. Estudios del Banco Mundial indican que las probabilidades de salir de la pobreza suben a medida que el salario mínimo sube, por ejemplo, en España después de 2019, más hogares cubrieron sus necesidades básicas hasta la fecha. Imagina una familia que antes no llegaba a fin de mes; con un sueldo más alto, pueden comprar más comida o pagar alguna deuda más rápido y liberar capital ya sea para ahorrar o para consumir en otros productos. Sin embargo, en países con alta informalidad, como muchos en América Latina, estas alzas no ayudan tanto porque esos trabajadores no tienen salario mínimo regulado.
No obstante, el salario mínimo influye en otros sueldos, como un "efecto dominó”. Y se le conoce como "efecto faro". En países como México, Colombia o Brasil el valor del salario mínimo es una base que "ilumina" y empuja otros salarios informales sin contar con los beneficios de un salario formal.
Para cerrar, comparemos con el continente asiático, países como China, Corea del Sur y Japón captan mucha atención por su innovación y economías dinámicas. En China, el salario mínimo no es nacional, sino por provincias o ciudades, y los ajustes no son estrictamente anuales ni al final del año. Por ejemplo, en 2025, Shanghai subió a 2,740 yuanes mensuales en julio, y Beijing a 2,540 en septiembre. Para 2026, no hay anuncios específicos aún, pero se esperan alzas promedio de 6-8% en salarios generales, impulsadas por el gobierno para estimular el consumo en una economía que se encuentra medianamente estancada en comparación con años pasados. A diferencia de los hispanohablantes, China ajusta de forma irregular, y se enfoca en regiones urbanas para atraer mano de obra.
En Corea del Sur, sí hay un sistema anual similar a Latinoamérica: una comisión tripartita (gobierno, sindicatos, empleadores) sin embargo anuncia desde julio para enero del año siguiente. Para 2026, sube un 2.9%, equivalente a unos 2,156,000 wones mensuales. Comparado con México que realiza ajuste más fuertes Corea prioriza equilibrio para no afectar exportaciones como electrónicos y tecnología de punta.
Japón, por su parte, tiene salarios mínimos por prefecturas, revisados anualmente en verano para efecto en octubre. En 2025, el promedio nacional subió a 1,121 yenes por hora, el mayor aumento desde 2002. Para 2026, proyecciones indican alzas salariales generales de hasta el 4.88%. A diferencia de España o EE.UU., Japón se enfoca en la alta productividad, pero enfrenta un problema de envejecimiento poblacional, lo que hace que los aumentos sean más cautelosos para no presionar a las empresas.
En resumen, mientras los hispanohablantes concentran en fin de año con negociaciones tripartitas o por decreto, Asia varía: China es flexible y regional, Corea anual, pero en verano, y Japón por prefecturas con énfasis en otoño. En general, los incrementos en el salario mínimo en todos los casos buscan balancear el crecimiento y la equidad, pero en el continente asiático se destacan por integrar la tecnología y las exportaciones a la mesa de negociación.
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